Conciencias neoliberales S.L. (Agosto de 2008)

Es curiosa la infinita capacidad que tienen algunos para hacerse pasar por víctimas mientras hacen de verdugos. Nadie sabe proteger “su” dinero como lo hace un ladrón profesional.

Hace poco pude escuchar en la radio, las declaraciones de uno de los dirigentes del Banco Central Europeo, diciendo sentirse demonizado por la sociedad. “Cierta gente nos ve como los malos de la película, sin pensar si quiera los enormes esfuerzos que hacemos por proteger su dinero”. Curiosamente, esos enormes esfuerzos con los que protegen nuestro dinero, les siguen dando unos beneficios que rondan el 15% más, en el periodo de crisis.

¿Hay crisis para todos? . No. Las crisis siempre son patrimonio exclusivo del pueblo. Patrimonio del que se juega la vida en una obra de tres al cuarto, sin casco, mientras otros están desayunando a base de catering en hoteles de 5 estrellas, buscando la manera de sacarle un poco más las asaduras al obrero. Leer más de esta entrada

La más injusta de las soledades (Agosto de 2008)

Fue este invierno. Ya era tarde. Venía despacito en mi coche, fascinado por el hipnótico brillar de esas pequeñas estrellas fugaces que son las gotas de lluvia, reflejando las luces nocturnas de la ciudad, cuando la furgoneta que iba delante mía se paró.

Al abrir la puerta, no podía adivinar en ningún momento las intenciones de su conductor. Esperaba a una mujer. Quizás, una de esas chicas jóvenes y desabrigadas. O a un hombre. Quizás, uno de esos chicos jóvenes y engominados.

Pero no, no bajó ninguna persona del coche. Ni jóvenes ni mayores. Era un perro. Blanco, con alguna mancha marrón. De esos simpáticos bodegueros que, al captar nuestra presencia, levantan una oreja, ladean un poco la cabeza y se te quedan mirando con cara de decir: ¿Qué… damos un paseo?. Leer más de esta entrada

Vivir para consumir (Agosto de 2008)

8 de la mañana. El despertador-radio te mata de un susto, con ese maldito anuncio de seguros a base de claxon y golpetazo de coche atronante. Minutos después, se siente esa musiquilla estúpida del anuncio de teletienda en la TV del salón, que tu compañera/o de vivienda está tragando junto a sus cereales de marca. “Tenemos que comprar un cuchillo mejor”, te dice.

En el coche, camino del trabajo, vuelve a sonar el claxon y el cacharrazo que te despertó, y te vuelve a estremecer, ahora más, ya que vas conduciendo. Decides cambiar de emisora y pones esa que reúne a 40 canciones que alguien determina como principales. “La misma de ayer…” – murmuras. “¿Cómo puede esta canción ser una de las 40 más vendidas en España?”. Qué vergüenza.

En el kiosco pides el periódico y te dan 3 revistas de regalo. Kilo y medio de papel, calculas. Dos de ellas tienen un grosor de 300 páginas, más del 60% de publicidad. No sabes como transportarlas, pues en la mano no caben y bajo la axila van resbalando hasta el suelo. En cuanto llegue las tiro a la papelera.

Al llegar a tu puesto de trabajo, te saluda el típico/la típica tocahuevos de siempre, especialista en saludarte sólo para poner faltas a tu coche, ropa, estado físico, cantidad de pelo… Gente que sólo recurre a ti para entablar una conversación en la que sólo pueda ser vencedora, a costa de tu escarnio público. A ver con qué viene hoy. Leer más de esta entrada

Cómo se hizo “Sindicalistas en la línea de fuego” (Iñaki Gabilondo no es su autor)

Un 4 de Junio de 2010, realicé una entrada en mi antiguo blog misdudasrazonables.wordpress.com , llamada “Sindicalistas en el punto de mira” que pocos días después derivó en el título actual. En aquel momento, una campaña atronadora via e-mail, nos asomaba a supuestos casos de corrupción de sindicalistas, sobornos… abofeteándonos con cifras vertiginosas de subvenciones o de los miles de millones de liberados sindicales que no trabajaban cobrando sueldazos por encima de sus posibilidades. Aquel linchamiento mediático, estupendamente orquestado por esa floreciente caterva de canales de radio y TV interesados en ello, me pareció injusto y peligroso. Injusto por la gran cantidad de sindicalistas que han dado su vida, laboral y personal, por los derechos laborales durante décadas. Peligroso, porque sabía que las manos que mecían aquel escarnio, terminarían por hacerse con las riendas de la crisis. Y así fue.

Como podrán observar en el artículo, aparecen ciertos matices que delatan la fecha en que se realizó (2010), donde los recortes de derechos laborales y sociales eran aún incipientes (aunque ya Zapatero los hubiera dado por inaugurados). Desgraciadamente, muchas cosas han cambiado… Si el artículo lo hubiera escrito hoy, me hubiera ahorrado algunos ejemplos como el de  “aquella huelga que sirvió para lograr un acuerdo”, el de aquel hombre que pudo pre-jubilarse con 60 años o el de la chica que pudo exigir una indemnización por despido justa. Nada de eso puede darse hoy, pues las diferentes reformas laborales, han hecho imposibles muchos de esos casos con los que quería justificar la valía y utilidad de los sindicatos. (SIGUE…)
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Sindicalistas en la línea de fuego (Artículo reinsertado, de 2010)

Sindicalistas en la línea de fuego

Nueva moda. Rajar de los sindicalistas. Algo fácil y barato, por cierto. Lo llevan en la solapa ciertos políticos, lanzando mensajes subliminales sobre su actual falta de utilidad para los trabajadores, politización, corrupción, derroche económico… Resulta curioso: Los mismos que alientan al escarnio público, suelen lanzar piedras cargadas por sus propias mezquindades.

Además, la destrucción del sindicalismo hace mucho más fácil la labor de los gobernantes, sin movilizaciones ni huelgas, especialmente la de quienes dirigen tras la cortina. Qué bien estaríamos si no existieran los sindicatos, piensan algunos.

El problema es que esa frase por la que suspiran los gobernantes “Qué bien estaríamos sin sindicatos” empieza a calar entre la gente de a pie, con un discurso cargado de improperios, gritos, oportunismo, mala leche y, sobre todo, un enorme vacío de argumentos que se resume en: “Para lo que hacen, mejor que no hagan nada”, “Por mi los echaba a todos y los ponía a trabajar”, “Están vendidos, no se mueven, no están con los trabajadores”… Luego terminan reservándote para el final el placer de oír la raída historia de: “Conozco a uno que está de liberado sindical…”. (SIGUE) Leer más de esta entrada